jueves, 3 de agosto de 2017

Rapsodeando Angela Serna y Antonio Orihuela

Rapsodeando a Angela Serna, con poemas de su último libro "Mascaras para no enloquecer", y a Antonio Orihuela, de su libro "La ciudad de las croquetas congeladas"



Rapsodeando a Joan Margarit

Cosas en común

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

Rapsodeando Joan Margarit

 Embraceable you 


Es triste poner Gershwin sin      poder abrazarte.
Somos el blanco y negro de una vieja película:
las parejas bailando, y los barcos de guerra
que han de zarpar al alba. Quizá fui aquel muchacho
que pereció en combate, y tú aquella muchacha
que nunca olvidaría la canción.
Vivimos en la sombra su mañana perdido
en oscuros bailables. Pero hoy, aquella música
se toca en los conciertos y nadie ya la baila.
Hemos errado el tiempo, destruido los recuerdos.
La fiesta está acabando: guarda el último baile
-la luz de oro del saxo y una pieza de Gershwin-
para cuando se acerque
la hora de embarcar en el buque de guerra.




Rapsodeando a Lina Zeron

Llegó el momento de partir
el hogar en dos.
Bien:
comencemos por los rincones donde las arañas
tejieron también su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
¿Cuál eliges?
¿El del día de la boda,
el retrato de la niña
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegón
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ahí de pié
pero sin alma.

¿Con cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella donde los gemidos
algunas vez fueron música perfecta?
¿O el cuarto azul
donde echó raíces la cuna para siempre?
¿O el jardín
donde todavía se columpian las sonrisas?

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todavía transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaños.

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Pero tienes razón:
tal vez aquí ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.

Viéndolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo toda
con todo y promesas de futuros sublimes.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este cielo sombrío
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.

De "Vino Rojo" 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana



Rapsodeando a Roque Dalton

A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mano en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos…



miércoles, 31 de mayo de 2017

Hablaba en mariposa.
Por eso nadie le entendía.
Paseaba su rugosa soledad,
haciendo equilibrios
en el cordón de la vereda.

El loco de Piazzola
era su única compañía.
La luna ya no rodaba por Callao.

Mientras voces de vinagre
le escupian sonrisas...
se dejaba mentir.

Emigrar...
y rajarse de pies a cabeza
después de haber volado
sobre una pleamar de otoño
allá por el 2001

P.T.F
Fotografia Patricia Furlong

lunes, 29 de mayo de 2017

Ocupa



Soy una ocupa de hojas en blanco,
con palabras atragantadas
y líneas de liquen
pegadas a las rocas de los recuerdos.

Donde la reflexión se hace frontera,
me transformó en una sin papeles
caminando por mi misma.

Sin orden, sin ley,
sin techo donde refugiarse
de tanto dolor suelto
en las calles del yo...conmigo

Pato Furlong




domingo, 26 de marzo de 2017


Solo soy una mujer que camina detrás de la careta.
Máscara de desvelos que oculta la mirada
dirigida a un kilómetro más allá de la tristeza.
Soy materia...matriz...material.
Carta de tarot mutante.
Mezcla de membrillo y almizcle
que entreteje los rincones
de la vida de los otros..
Yo femina...yo mujer...traigo la paz.
Vengo a desvelar...revelar...amparar...
Verbos macerados en la magia del sexo.
Me declaro fémina en rebelión atómica
sosteniendo la mirada a este mundo
que me espía de soslayo
mientras el hambre lo corta al medio
        sin piedad.
Desde mi vientre (vacío o lleno da igual)
te hablo en mil lenguas,
con susurro celestes
o con gritos de mármol mudo.
No te excuses más diciendo que no entiendes.
Solo soy una mujer.
Querido mundo...déjate llevar

Fotografía de Jesús de La Montaña Cid. Belleza de imágenes que como siempre, me empujan a escribir. Jesús, generoso y humilde en cuanto a su profundo conocimiento de la fotografía, Muchas gracias por tu generosidad

viernes, 3 de junio de 2016

¿Porqué escribo?



Los aniversarios son para recuerdo público. Por eso nunca me preocupé en ponerle fecha al primer intento de escritura. Vaya a saber dónde está esa servilleta de bar, que curiosamente me decía ¡ongi etorri! …bienvenida… Es que la escritura me estaba esperando?

No sé qué día fue cuando el corazón apretó tanto, que tuve que salpicar palabras sobre el papel. Fue un imperativo abestiado y agrio que sirvió de remedio. Dos líneas poderosas que ni bien se plasmaron me dejaron suspirar. Y pude acurrucarme en mí para escuchar todo lo que tenía para decirme/te.

Escribir era como estar a solas, sin tiempo, dejando que las palabras se deslizaran como lo hace  el agua en el ritual del baño. A veces con perfume a lavandas y otras con aromas mas ásperos y amargos de ajenjo y jengibre , que curiosamente al escribirlos se transformaban en bálsamo.

Con el mundo acotado en una tina, bajé hasta mis pies para empezar a limpiarme. Escribí entre mis dedos luego de sacar con esmero la suciedad que tenían las uñas. Otra vez suspiré mientras seguía desterrando los tatuajes que la ira contenida había dejado hasta en las ingles.


Escribo por mi culpa…por tu culpa…por placer…por dolor…por orgasmo…por el sueño…por la vigilia…por las curvas…por las rectas…por el hielo que quema …por el fuego que enfría…
Por cobardía aparente,  estoy a la espera de que este impulso que tengo, me permita sacar un pie de la tina para reconocer la inmensidad del mundo más allá de los límites que yo misma me he impuesto. Mientras tanto, aquí me quedo en la penumbra de mi cuarto usando a la “v” o a la “Z”  que están en la parada, esperando al colectivo de las vocales.


sábado, 2 de abril de 2016

Licántropo

Hoy tengo ganas de luna
 para licantropizarme
 y ver la muerte de otra manera"
decía Egidio bajo los cartones
 recién despertado.