sábado, 23 de marzo de 2013

Veladuras

Iba por la acera de enfrente. Su imagen era magnética. No era su caminar. Era su rostro lleno de veladuras. Cada una, hacía un ruido desconocido para mi . Permanentemente su apariencia se acomodaba, y el ruido de las capas profundas (ya secas) era insoportable. El hombre olía a podrido…. Un olor que se escapaba por las rajas de la cara. Solo atiné a salir corriendo