sábado, 2 de septiembre de 2017

Otoñecida

¿Qué nombre tendrás una vez
que todas las hojas de los árboles hayan caído?
¿Qué color tendrá tu mirada
cuando el ocre haya estallado?
Debajo de una piedra, el hombrecito del azulejo

se asoma invitándome a pasear por el filo de la sospecha.
De puntillas sobre una cascara de nuez
alcanzo a husmear que esta no es mi vida. 

Tiempo







Plegaba el tiempo  en un barco de papel,
mientras te espiaba  desde el marco
de aquel cuadro de Amárica.
Tenía a Beltrán de Otazu atado a la pata
de un banco de roble de Eslavonia,
para que tallara con celo ese perfil
que tanto me gusta mirar todas las tardes a las seis.
Seguiré jugando a que cambio lo imposible
mientras mis manos,  aún huelen a ti.

P.T.F.

viernes, 25 de agosto de 2017

Basta ya

Rindo homenaje a esta sutil posibilidad,
aun arrodillada sobre  granos de maíz
que han cambiado de amarillo a turquesa.
He saltado sobre las camas de los enanos…
Me he comido al lobo…
Aplasté la habichuela mágica…
Envuelta en trapos ,La Fantasía se aleja
arrastrando paquetes de sal y romero
en un intento de disimular que hoy,
la he desterrado. 



jueves, 3 de agosto de 2017

Rapsodeando Angela Serna y Antonio Orihuela

Rapsodeando a Angela Serna, con poemas de su último libro "Mascaras para no enloquecer", y a Antonio Orihuela, de su libro "La ciudad de las croquetas congeladas"



Rapsodeando a Joan Margarit

Cosas en común

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

Rapsodeando Joan Margarit

 Embraceable you 


Es triste poner Gershwin sin      poder abrazarte.
Somos el blanco y negro de una vieja película:
las parejas bailando, y los barcos de guerra
que han de zarpar al alba. Quizá fui aquel muchacho
que pereció en combate, y tú aquella muchacha
que nunca olvidaría la canción.
Vivimos en la sombra su mañana perdido
en oscuros bailables. Pero hoy, aquella música
se toca en los conciertos y nadie ya la baila.
Hemos errado el tiempo, destruido los recuerdos.
La fiesta está acabando: guarda el último baile
-la luz de oro del saxo y una pieza de Gershwin-
para cuando se acerque
la hora de embarcar en el buque de guerra.




Rapsodeando a Lina Zeron

Llegó el momento de partir
el hogar en dos.
Bien:
comencemos por los rincones donde las arañas
tejieron también su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
¿Cuál eliges?
¿El del día de la boda,
el retrato de la niña
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegón
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ahí de pié
pero sin alma.

¿Con cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella donde los gemidos
algunas vez fueron música perfecta?
¿O el cuarto azul
donde echó raíces la cuna para siempre?
¿O el jardín
donde todavía se columpian las sonrisas?

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todavía transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaños.

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Pero tienes razón:
tal vez aquí ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.

Viéndolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo toda
con todo y promesas de futuros sublimes.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este cielo sombrío
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.

De "Vino Rojo" 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana



Rapsodeando a Roque Dalton

A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mano en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos…



miércoles, 31 de mayo de 2017

Hablaba en mariposa.
Por eso nadie le entendía.
Paseaba su rugosa soledad,
haciendo equilibrios
en el cordón de la vereda.

El loco de Piazzola
era su única compañía.
La luna ya no rodaba por Callao.

Mientras voces de vinagre
le escupian sonrisas...
se dejaba mentir.

Emigrar...
y rajarse de pies a cabeza
después de haber volado
sobre una pleamar de otoño
allá por el 2001

P.T.F
Fotografia Patricia Furlong

lunes, 29 de mayo de 2017

Ocupa



Soy una ocupa de hojas en blanco,
con palabras atragantadas
y líneas de liquen
pegadas a las rocas de los recuerdos.

Donde la reflexión se hace frontera,
me transformó en una sin papeles
caminando por mi misma.

Sin orden, sin ley,
sin techo donde refugiarse
de tanto dolor suelto
en las calles del yo...conmigo

Pato Furlong