lunes, 7 de octubre de 2013

Malkoa



Nada podía hacer con el paisaje. El día había dispuesto que lloraría conmigo.
La tristeza se arrastraba intentando entrar por mis ventanas. Quedaba dejarla pasar. Solo así podría matarla.
Asesinar conscientemente los recuerdos y lo que no fue para no caer en el suicidio.
Día de ritual: entierro memorias del pasado y del futuro bajo el peral para que caigan como lágrimas de rocío. MALKOA