lunes, 29 de diciembre de 2014

RAPSODEANDO A MARIA LUISA MASSOLA

Mentires

Regálame unos ojos como labios, dijo el Cíclope después de Ulises. Pero ya Galatea, la lasciva, acariciaba un pastor con sus labios como alas."
Así iniciaba uno de los catorce sueños del viejo Homero. En los Elíseos, él me lo contó en un aliento apenas, a escondidas de los antiguos vates. Susurrándome con sus ojos de no ver, me lo contó.
Pero yo, que había abandonado los suplicios del Averno dejando como tributo mi conciencia, me apropié de su sueño, lo vestí de luz y sombra, y ahora se lo miento al converso en el oído. Él cree que será su "Polifemo" y me piensa suya. Ingenua pretensión de tantos otros.
Algunos me llaman Musa.
Yo me digo traidora.