sábado, 2 de septiembre de 2017

Tiempo







Plegaba el tiempo  en un barco de papel,
mientras te espiaba  desde el marco
de aquel cuadro de Amárica.
Tenía a Beltrán de Otazu atado a la pata
de un banco de roble de Eslavonia,
para que tallara con celo ese perfil
que tanto me gusta mirar todas las tardes a las seis.
Seguiré jugando a que cambio lo imposible
mientras mis manos,  aún huelen a ti.

P.T.F.